La Manchuela es una tierra que invita a recorrer las callejuelas de sus pueblos, a refrescarse en un remanso de sus aguas, a descubrir el valor artístico que esconden cada una de sus iglesias, o a sumergirse en fiestas y folklore.

Cada uno de ellos nos descubrirá imponentes iglesias, recónditas ermitas o casas señoriales que hacen que cada pueblo nos relate un retazo de su historia.

En la Manchuela existe un extenso el legado del que hoy puede disfrutar cualquier persona que visite la región. Desde los orígenes íberos hasta la actualidad, pasando por los asentamientos romanos y árabes, la Manchuela es una tierra que invita a recorrer las callejuelas de sus pueblos, a refrescarse en un remanso de sus aguas, a descubrir el valor artístico que esconden cada una de sus iglesias, a sumergirse en fiestas y folklore, sin olvidar que es imprescindible adentrarse en su gastronomía y degustar sus excelentes vinos.

En rasgos generales, la Manchuela es una comarca repleta de atractivos culturales, naturales y sociales definida por los ríos Júcar y Cabriel, y cuya industria determinante junto a un turismo en auge, hacen de la región uno de los destinos más atractivos de nuestro país. Hablamos de una zona que apuesta por la implantación de un turismo sostenible, concienciado con el entorno que le rodea, con sus pueblos y sus gentes y conscientes del valor que tienen sus recursos. Es por ello que existen varias empresas que se han creado en los últimos años, promoviendo una gran diversidad de servicios y oferta turística en armonía con el medio de la zona.

El patrimonio cultural de la Manchuela abarca una serie representaciones, expresiones, conocimientos, instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes y hacen de ella una zona con identidad propia. La historia y conservación de su patrimonio cultural es transmitido de generación en generación y recreado constantemente por las comunidades que pueblan la región: su interacción con la naturaleza y su historia, transmiten a su gente un sentimiento de identidad y continuidad que contribuyen a promover el respeto por su riqueza cultural y su creatividad humana. No podemos olvidar que la comarca está poblada de yacimientos arqueológicos, ermitas consagradas a devociones y tradiciones centenarias, iglesias con siglos de historia y fortalezas defensivas. Algunos de los monumentos que el viajero puede encontrar cuando llegue a la Manchuela conquense siguientes:
La iglesia de la Santa Trinidad en Alarcón ocupa un espacio especial entre los monumentos de esta localidad. Su estructura es de planta rectangular con dos naves, una del siglo XIII y la otra del siglo XVI. Su bóveda más antigua es del siglo XV. De esta iglesia destacamos los arcos fajones y formeros apuntados. Un arco triunfal da la entrada al presbiterio y al altar renacentista. La portada es plateresca y exhibe los escudos del marqués de Villena, Diego López Pacheco, y el que fue obispo en su día, Diego Ramírez de Villaescusa. Su torre se levanta sobre el conocido Arco de la Villa y su ábside actual es rectangular pero sustituye a uno románico circular.
El Castillo de Iniesta es otro de sus monumentos arquitectónicos por excelencia. Se encuentra en la parte más elevada de la villa aunque junto a la Plaza Mayor todavía quedan los restos de un antiguo torreón y la puerta del antiguo castillo. De la muralla y del castillo originario solo queda el portón de acceso a la fortaleza que tiene un arco abovedado de medio punto construido con sillares, pilastras y con impostas resaltadas. Los restos del antiguo torreón que se conservan en la Plaza del Ayuntamiento apuntan a que se trata de un conjunto arquitectónico de planta cuadrada.
El Santuario de la Virgen de la Loma en Campillo de Altobuey es una de las mejores representaciones del barroco conquense. Se construyó a finales del siglo XVIII. Tiene una nave de planta de cruz latina con capillas laterales y una gran cúpula sobre el crucero. Los retablos barrocos y su decoración y ornamentación de follajes tiene especial protagonismo en sus muros y bóvedas.
La iglesia de Nuestra Señora de la Piedad es uno de los monumentos religiosos más destacables de Minglanilla. Data del siglo XVI al XVIII y si nos fijamos en sus características arquitectónicas diremos que se trata de un templo con planta de cruz latina con un amplio transepto desarrollado en una sola nave con tramo de laterales antes de llegar al crucero. A los lados del brazo mayor, hay semi-naves que comunican con aquél, a través de arcos, teniendo el inicio de la nave izquierda bóveda de arista.
Otro de sus monumentos a destacar es el Rollo de Justicia coronado con la Cruz de Caravaca en Pozorrubielos. Este era un elemento arquitectónico en el que en la Edad Media se solían ajusticiar a los vecinos que habían cometido algún delito o que eran acusados de cometer algún tipo de práctica mística. Históricamente se ha relacionado con lugares que contaban con la categoría de villazgo o con potestad jurisdiccional y penal. Estos son solo algunos ejemplos de los centenares de monumentos que el viajero descubrirá en las tierras de la Manchuela de Cuenca.

Folleto de patrimonio

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